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Dicen que ser madre te cambia la vida y algo de eso ya lo puedes intuir antes de serlo, pero para saber lo que es realmente, es necesario vivirlo.

En el artículo de hoy te cuento todas aquellas cosas que he hecho al ser madre, que nunca pensaba que haría.

Mi primer embarazo.

Quería ser madre muy joven y siempre lo estuve posponiendo por trabajo. A los 29 decidí que nunca iba a llegar el momento ideal, así que decidimos que ya era el momento.

No sé porque, pero siempre había pensado dos cosas:

La primera, que no quería ser la mujer que se casa y se corta el pelo muy corto y ya se deja ese corte hasta que es abuela.

No se cómo, desde muy pequeña me hice la imagen en la cabeza de que muchas mujeres después de su boda se cortaban el pelo y ya se lo dejaban así hasta la vejez. Yo me negaba.

Además, como siempre he sido de cara redonda me daba miedo que mi cara engordase más y parecer una bola andante en el embarazo.

La segunda era que no quería tener un hijo en verano. No quería pasar calor embarazada, y que el cumpleaños fuese cuando no hay colegio no me parecía algo divertido.

Después de casi un año intentando quedarme embarazada, estaba muy agobiada con el tema y asustada. Siempre había escuchado a toda mi familia que se quedaban a la primera y todavía no conocía que es normal que puedas tardar, incluso más de dos años…

Además, tenía que decidir si firmar un contrato para quedarme a trabajar durante años en Alemania o si volver a España.

Lo estaba pasando mal, y no sé si te pasa, pero casi siempre, cuando decido cambiar cosas en mi vida, también cambia mi melena.

Por primera vez en mi vida me lo corte muy corto.

Cuanto menos lo esperaba, cuanto menos había hecho nada… Me quedé embarazada.

Mi hijo iba a nacer en pleno agosto, y yo tendría el pelo muyyyyy corto.

¡Sin embargo, no te puedes imaginar lo feliz que estaba!

La lactancia materna

Antes de ser madre

La gran parte de las mujeres mamas a las que conocía, no habían podido dar el pecho a sus hijos, porque su leche no alimentaba, o porque no tenían la suficiente.

Sin embargo, mi cuñada, a pesar de las dificultades iniciales, dio pecho a mi sobrino durante un largo tiempo.

Yo le preguntaba ¿Hasta cuándo vas a darle? Y ella me iba a seguir haciéndolo mientras los dos estuviesen a gusto.

Además, le daba todo el rato y yo pensaba que era una barbaridad. Por supuesto nunca había oído hablar sobre la lactancia a demanda.

También había escuchado toda la vida las críticas sobre la lactancia prolongada. “Que mal queda un niño de un año mamando” o “te está tomando el pelo, eso ya es agua” son algunos de los ejemplos que tenía interiorizados.

Cuando me convertí en madre

Cuando me quedé embarazada empecé a leer sobre la lactancia y entonces fue cuando decidí que iba a hacer todo lo posible para dar pecho a mi hijo. Además, comprendí que si quería asegurarme que funcionase la lactancia debía de ser lactancia a demanda porque él bebe es el que sabe perfectamente cuando tiene que hacerlo.

Leí libros, y encontré un programa en Internet donde se explicaba muy bien todo, así que la teoría la tenía muy clara. Un libro que puede ayudar mucho a cualquier futura mama en cuanto a la lactancia es «Un regalo para toda la vida, del pediatra Carlos Gonzalez«.

El día que nació mi primer hijo, al minuto 1 lo separaron de mí. Algo había ido mal y necesitaba estar en observación.

Me quedé sin piel con piel, sin poder tenerlo conmigo.

El niño resultó tener una malformación congénita. Explicado de forma sencilla era un agujero que comunicaba su esófago con su tráquea. Cada vez que bebía leche, se iba al pulmón y se ahogaba.

Lo trasladamos de hospital para poder estar con el todo el tiempo que necesitase estar hospitalizado.  Cuando llegué al hospital, dos grandes profesionales me dijeron que iba a ser largo, y que lo mejor que podía hacer por él era darle mi leche.

Como él no podía comer, se la daban por sonda.

Hasta el moño del sacaleches

Tuve que estar sacándome leche de forma continua para provocarme la subida de leche. Estaba cada hora y media enganchada a la dichosa máquina, porque el niño iba creciendo y yo tenía que provocar la fabricación.

Tenía las tetas en carne viva y el dolor era brutal. Pero yo quería hacerlo. Además, los días que le hacían pruebas y no comía donaba toda la leche que sobraba.

¿Era necesario hacer todo eso?

No, por supuesto que el niño se hubiese curado igual con leche de fórmula, y hubiese crecido. Haber elegido dar biberón hubiese sido una opción tan válida como la mía. Pero yo así lo sentí y así quise hacerlo.

¿Te cuento algo muy bonito para mí?

Después de 4 semanas en UCI los médicos nos dijeron que parecía que el niño tenía un problema para tragar, porque cuando le daban biberón no bebía la leche.

Estaban preocupados e iban a hacerle una prueba con una máquina de reanimación preparada por si se ahogaba.

Ahí estaban dos médicos dos enfermeras, una máquina enorme y mi marido y yo muy nerviosos y asustados. Le pusieron el biberón y abría la boca, por mucho que insistían no tragaba.

Mi marido les pregunto si podíamos probar con mi pecho. Durante todo este tiempo yo practicaba la piel con piel a diario y lo ponía muy cerca del pecho. El niño intentaba mamar, pero yo no podía dejarlo todavía, así que, con mucha pena, se lo impedía.

El doctor, puesto que teníamos la máquina por si algo sucedía accedió a probar. Pesaron al niño antes y lo tomé. Empezó a mamar inmediatamente y no paraba. Para comprobarlo lo volvieron a pesar y pesaba 45 gramos más.

Yo no paraba de llorar de emoción, y los doctores emocionados, nos pusieron inmediatamente juntos en una habitación.

Es como si alguien me hubiese dicho que tenía que hacer todo el enorme esfuerzo que había hecho, y ahí estaba la recompensa.

Me dijeron “dale teta a todas horas” y así fue.

En cinco días salimos del hospital. Hoy en día es un niño completamente sano que tomo pecho hasta que él quiso.

Quien me hubiese dicho todo esto a mí.

El método Estivill antes de ser madre vs colecho

Cuando vivía en Alemania, tenía una amiga que había enseñado a su hijo a dormir solo.

Entonces veía un programa llamado “Super nani” y pensaba que los niños nos toman el pelo y que había que enseñarlos a dormir.

Mi amiga decía al niño “venga a dormir” lo dejaba en su cuna y lo dejaba allí. Contaba cómo en tan solo 4 días lo había conseguido.

Por aquél entonces tenía una prima que empezó a utilizar el mismo método. Qué maravilla Ana en tan solo 3 días, la niña se duerme sola.

A los pocos meses me contó que ya no lo hacía, porque la niña se puso enferma, la llevó a su habitación y desde entonces dormían juntos.

Yo le decía ¿Y porque no le vuelves a enseñar? Me decía que no.

Después nació mi sobrino que desde el principio durmió con sus padres, se dormía en la teta de su madre, tenía un año y seguía haciéndolo. Y yo pensaba ¿hasta cuándo lo hará?

Entonces me convertí yo en madre y decidí comprar una cuna de colecho. Pensaba que si iba a darle pecho iba a ser mucho más cómodo para los dos.

No obstante, como la previsión era venir a España, tener al niño y al poco tiempo volver a Alemania, la cuna se quedó allí.

Así que cuando salió del hospital en niño dormía en la minicuna. Yo ahí intentando que se acostumbrada, horas y horas desvelados los dos.

No sé por qué no quería que se acostumbrara a dormir en mi cama.

Cuando tuvimos la cuna de colecho todo cambió por completo y entonces me di cuenta de que para nosotros, esa era la mejor opción.

Cuando nació mi segundo hijo, lo cogí en brazos desde que nació, y pasó conmigo cada noche, hasta que quiso dormir con su hermano.

A día de hoy nos acostamos mi marido y yo solos, hay días que nos despertamos 3, otros días somos 4.

Mi hijo de 4 años sigue durmiéndose tomando pecho y el mayor con nuestros cuentos y caricias.

Y no lo cambio por nada del mundo.

BLW Alimentación regulada por el niño

Nunca había escuchado hablar de BLW antes de ser madre, ni siquiera había pensado en la posibilidad de que eso pudiese ser posible.

Por si no lo conoces, se trata de dar comida real a los niños. Es decir, empezar a dar pan, frutas y poco a poco ir introduciendo comida

Desde el primer momento que lo escuché, me llamó la atención y me pareció algo natural, así que, de nuevo, empecé a formarme.

Con mi hijo Marc lo combiné con alguna papilla al principio, porque me daba miedo que se atragantase. Pero al ver cómo iba aprendiendo, muy pronto, el niño ya comía igual que nosotros.

Àlex nunca ha probado una papilla.

Es un método que es muy cómodo, por una parte, pero tienes que tener paciencia.

Es genial porque vayas donde vayas, no te tienes que preocupar de coger comida para el niño, porque desde muy pronto come lo mismo que tú. Y lo suyo es aprovechar para comer saludable porque lo aprende desde el primer momento.

La otra parte es que toca limpiar todo lo que ensucian, que no es poco. Porque otra cosa que no te he dicho es que en el BLW el niño es quien coge la comida con la mano y se la lleva a la boca. No le alimentas tú.

Te dejo aquí dos de los libros que me ayudaron a decidir cómo dar de comer a mis hijos: “Mi niño no come, de Carlos Gonzalez” y “Se me hace bola, de Julio Basulto

Y así… muchísimas cosas más

Podría escribir un libro con todas las cosas que he hecho que jamás imaginaba que iba a hacer.

He comprobado, qué acertado es ese famoso refrán, “Nunca digas nunca”

No tiene nada que ver la idea que puedas tener de criar, de educar antes de sentir lo que es ser madre.

Para mí ha sido un proceso de crecimiento brutal, en el que sigo evolucionando y aprendiendo cada día.

Me sigo sorprendiendo a mí misma aprendiendo sobre temas que antes nunca hubiese imaginado, tomando decisiones que antes creía que eran una locura.

Tengo muy claro que cada mujer, cuando se convierte en madre sabe exactamente lo que es mejor para ella y para sus hijos.

Y sé, que lo que es lo mejor para ti, puede que no sea lo mismo para mí.

Por eso, en mi trabajo y en mi vida personal, me esfuerzo cada día para acompañar a cada madre.

Sea del tipo que sea, tenga las ideas que tenga, desde el respeto y sin ningún tipo de juicio.

Espero que te haya gustado el artículo. Me encantaría que me dejases en los comentarios si tú también eres de las que ha hecho cosas que pensabas que nunca harías al convertirte en madre.