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La dependencia emocional se trata de una necesidad afectiva extrema hacia tus padres, tu pareja, tus amistades o incluso hacia tus hijos.

Cuando eres niña, necesitas sentirte vista, aceptada y querida, eres totalmente dependiente de tus padres.

La relación con tu madre inevitablemente marca tu vida y marcará también tus relaciones.

Muchas veces me encuentro con adultas que de repente se dan cuenta de que tienen una gran dependencia emocional de sus madres.

  • Sienten que fallan cuando están con ella o que no son suficientes
  • Se han dedicado toda su vida a hacer lo que pensaban que su madre esperaba para obtener su valoración.
  • Buscan su aprobación en cada cosa que hacen.

Muchas de estas mujeres no se han parado a hacer lo que querían en sus vidas, sino que han hecho lo que habían aprendido que tenían que hacer.

La niña interior

La niña que fuiste tenía unas necesidades respecto a sus padres (amor, presencia, reconocimiento…).

  • Si siendo tan solo una niña detectas carencias, intentas hacer todo lo que está en tus manos para lograr satisfacer tus necesidades.
  • Si sacando buenas notas siempre y siendo responsable sientes que están contentos, puede que tomes el papel de hija súper buena estudiante para siempre.
  • Quizás sentías que haciéndoles caso en todo y no dando tu opinión decían que eras muy buena, quizá fue este el papel que adoptaste…

Otras veces pasa todo lo contrario, la niña no logra encontrar la forma de recibir lo que necesita, y entonces cree que hay algo malo en ella y esto le crea una gran frustración.

Una niña no puede saber que su madre no tiene los recursos emocionales que necesita y por eso es incapaz de conectar con ella o darle lo que necesita.

Una niña proyecta su dolor hacia ella misma y piensa que si su madre no le da lo que necesita o le hace daño es que no vale lo suficiente o que no es digna de amor.

Esto es una actitud de supervivencia que crea dependencia emocional hacia nuestra madre.

Los niños piensan que, si mama o papa les castigan, premian, les amenazan, les humillan, les pegan, les critican, les prohíben o les critican… supuestamente es por su bien. Cuanto peor tratamos a un niño, peor se cree que es.

En cuanto la realidad es muy diferente y cuando un padre o madre hace esto es porque no tiene las herramientas que necesita para sostenerse y acompañar a sus hijos de otra forma.

Aceptar que no recibiste lo que realmente necesitabas duele, pero es el primer paso para poder empezar a sanar a la niña herida que habita en ti.

Dependencia emocional en tus relaciones

El vacío emocional crea dependencia en nuestras relaciones más íntimas.

La relación con nuestra madre nos afecta profundamente en nuestras relaciones, especialmente en las más íntimas: la relación con nuestra pareja y con nuestros hijos.

A menudo recibo mensajes de mujeres que me cuentan que gracias a sus parejas consiguen avanzar día a día, que no podrían vivir sin él o ella.

Si eres de las que siente que depende emocionalmente de su pareja y quieres ahondar más en este tema, aquí te dejo un libro que te será de gran ayuda para conocerte y avanzar: De la codependencia a la libertad.

Otras veces encuentro a mujeres que saltan de una relación a otra, porque no conciben estar solas, y esto puede llevar a aceptar relaciones muy tóxicas donde se sufre mucho. Las necesidades infantiles no fueron satisfechas y ahora se emparejan desesperadamente necesitadas, desde la sombra, buscando a alguien que llene su vacío.

Cuando te conviertes en madre

La buena noticia es que nunca es tarde para trabajar en ti y descubrir esto tan importante:

De pequeñas eras dependiente y necesitabas la mirada, el amor, la aprobación, el reconocimiento… de tus padres.

Ahora que eres adulta solo te necesitas a ti. Tú tienes todo lo que necesitas para satisfacer tus necesidades y cuidar de ti.

Lo cierto es que deberíamos llegar a adultas llenas para poder dar el amor que necesitan a nuestros hijos. Pero no siempre es así: nos cuesta dar lo que necesitan a nuestros hijos, a veces incluso duele, discutimos con nuestras parejas o seguimos teniendo esa dependencia hacia nuestras madres aun siendo nosotras madres.

Nos ha quedado el vacío de nuestras necesidades no satisfechas en la infancia, y para poder sanar, necesitamos entender lo que se está proyectando a través de nosotras.

Y aquí entran nuestras relaciones automáticas y nuestra dependencia emocional.

A mí personalmente algo que me cuesta profundamente y en lo que he tenido que trabajar mucho y sigo trabajando es en darles la presencia que necesitan. Es algo que me cuesta porque mi cabeza tiende a no parar de pensar y no parar de hacer, si no soy consciente me voy al futuro y no paro. Y ellos me necesitan aquí y ahora, con ellos al 100%.

Llegué a sentirme muy frustrada y culpable por no ser capaz de darles lo que sabía que necesitaban de mi.

Cuando no se ha tenido algo es muy difícil darlo, porque si no lo has sanado lo intentas dar desde tu vacío emocional.

En mi caso, ahora ya sé porque me pasa, y he logrado comprenderme sanarlo trabajando y sanando la relación con mi madre.  Aunque como ya te digo, es algo en lo que tengo que poner toda mi consciencia para cada vez poder mejorar más. Y duele, pero me hace mejor madre y mejor persona.

¿Cómo es de grande tu vacío emocional?

El vacío emocional está relacionado con lo que puedes dar.

Si te cuesta sostener la intensidad de tus hijos, si sientes que no puedes, si necesitas huir, si te cuesta dar presencia y te centras en el hacer, cuando te saltan los automáticos que no puedes controlar, si tienes dependencia emocional hacia tu pareja, tu madre o buscas la aprobación en los demás, si no puedes ser tu misma…

Querer ser quien los demás esperan de ti no te permite ser quien eres, y además no te permite ser la madre que tus hijos necesitan, porque sigues con tu vacío emocional.

Es tu responsabilidad tomar consciente de esto y decidir trabajar en ti para sanar tu relación con tu madre y tu dependencia emocional si es que la tienes.

Es de gran importancia que aprendas cómo utilizar todos tus recursos internos para como la adulta que eres poder hacerte cargo de la niña que hay en ti.

Aumentarás tu calidad de vida y podrás ser la madre que tus hijos necesitan llenando tu misma tu vacío emocional, para poder compartir tu amor con los que más quieres.

Gracias por leerme, ¡te mando un gran abrazo!