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¿Te has preguntado a ti misma alguna vez quién eres?

Soy Ana, la madre de Marc y Àlex, la mujer de David, la hija de Juan y Ana… hasta ahí bien.

¿Pero quién soy realmente?

Hace unos años decidí emprender mi camino de crecimiento personal y lo hice con ayuda de una coach.

El primer día me dijo, que íbamos a trabajar en mi autoconocimiento, y muy segura le dije que no hacía falta, que yo ya sabía quién era y cómo era. Y no podía estar más equivocada.

Conocerme me llevó a transformar por completo mi vida, a tomar decisiones que por fin estaban alineadas con mi ser esencial, y a aumentar en gran medida mi calidad de vida. Me permitió convertirme en la madre que mis hijos necesitaban.

Y hoy, me encantaría poder ayudarte a que te pares este ratito a conectar contigo, a conocerte un poco más, y a reflexionar sobre este tema, que al igual que me sirvió a mí, también a ti puede serte de ayuda.

Desconexión desde la infancia

Los niños, nacen completamente conectados con quien son. Expresan lo que sienten, piden lo que necesitan.

Sin embargo, los adultos, que necesitamos calma, descanso, o queremos hacer de ellos las mejores personas posibles, les decimos cómo y quién tienen que ser.

Reprimimos sus emociones:

“No llores más”, “Deberías estar contento”, “No estés triste”, etc…

No respetamos su ritmo:

“Estate quieta”, “quieres parar”, “voy a despertarle y así esta noche que se duerma antes”

Les etiquetamos:

“Es muy responsable”, “es el hombrecito de la casa”, “es un vago”, “se le dan muy bien los estudios”

Y les decimos cómo tienen que ser:

“Tienes que compartir para ser buena”, “los niños malos no hacen eso”, “cuando haces eso mama no te quiere” (Alguna vez he oído decir esta frase, y ha sido para mí como si me clavasen un puñal), “mira a tu prima, ¿no podrías ser como ella?”, “no seas vergonzosa”, etc, etc, etc…

Es muy probable que tu hayas sido educada de esta forma y que inconscientemente puedas estar haciendo algunas de estas cosas con tus hijos.

Y de esta forma, junto con todas las vivencias que has tenido desde la infancia has ido creando tu identidad.

La identidad

Tu identidad es aquello que te hace única como persona, aquello que te hace distinta a los demás. Es la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Solemos construir la identidad con todas las viviencias del pasado, con nuestro sexo, nuestra edad, nacionalidad, nuestras relaciones. También lo hacemos con nuestras creencias y nuestras posesiones.

Nuestros rasgos identitarios nos influyen en gran medida para entender quien somos.

Pero quien tú eres de verdad va mucho más allá de tus rasgos identitarios.

De pequeñas empezamos a imitar a las personas que nos rodeaban, a actuar cómo ellos nos pedían o exigían, y en la mayoría de veces, hemos crecido forjando una identidad en base a quien se esperaba que fuésemos.

¿Quién eres en realidad?

Conocerte de verdad requiere un compromiso, un trabajo para conectar contigo y con tu ser interno.

Se trata de pararte a reflexionar sobre tus valores, tus creencias y tu propósito. A revisar las cosas que amas hacer en la vida y cuanto de ello estás haciendo en tu día a día.

Es ser consciente de si el rumbo que llevas te hace feliz y si te sientes realmente realizada, y si no es de esta forma tomar medidas para cambiarlo.

Y no es fácil hacer este trabajo, pero es liberador.

Mi ejemplo

Con 30 años, había conseguido todo lo que soñaba en la vida, todo lo que se suponía que tenía que conseguir para ser feliz.

Un buen trabajo donde tenía éxito y muy buenas condiciones, una familia maravillosa, mi casa, el coche, etc… Pero yo mes sentía vacía.

No entendía para que había servido tanta lucha y esfuerzo para conseguir todo eso, si me sentía así.

¿Qué más tenía que lograr?

Me vi envuelta en una crisis personal y allí empecé a buscar soluciones, decidiendo embarcarme en mi proceso de autoconocimiento y crecimiento personal.

Muy pronto me di cuenta que todo lo que yo quería, no era lo que yo quería realmente, sino lo que pensaba que tenía que hacer para ser feliz, o para tener éxito en la vida.

Con 18 años tuve que elegir qué trabajar, y no tenía ni idea de lo que me gustaba, por lo desconectada que estaba de mi misma. Elegí una carrera donde no me faltase el trabajo, y a pesar de que no me gustaba, la terminé.

Desde los 22 años, tuve puestos de trabajo muy buenos, pero trabajaba en distintos proyectos, me mudaba a distintas ciudades y yo siempre buscaba la estabilidad. Estaba convencido que tenía que lograr la seguridad de vivir en un lugar fijo, con un trabajo fijo.

Y cuando lo logre… fue muy duro darme cuento de que no era para mí. Descubrí que nunca iba a estar feliz con esa estabilidad, porque yo necesito novedades, formación, cambios y sentir que crezco.

No me conocía nada, no sabía qué me gustaba, no hacía cosas para mí, no me cuidaba, tan solo luchaba por lograr metas y me daba a los demás para ser querida.

Saber quién eres para vivir en coherencia

Saber quién eres, conocerte, saber qué es aquello que te hace vibrar y para qué has venido a esta vida, te ayuda a vivir en coherencia.

Te ayuda a tomar decisiones escuchando a tu brújula interior sabiendo que, de esta forma, te sientes bien con lo que haces.

Te ayuda a vivir alineada con tus valores y a sentir que las cosas marchan bien.

A menudo trabajo con personas que se sienten vacías, que no encuentran sentido a su vida, que no disfrutan con lo que hacen. Personas que corren todo el día para llegar, pero que nunca se sienten suficientes. Son gente que dan pero que no se dan a ellas mismas.

Lo que les pasa es que viven desconectadas, y se muestran al mundo siendo quien un día entendieron que tenían que ser, sin saber quién son realmente.

Lograr conocerse de verdad, es algo que todo el mundo puede hacer si lo decide, y yo lo recomiendo encarecidamente a cualquier persona que quiera disfrutar su vida de verdad.

Te dejo aquí un vídeo de Elsa Punset donde te habla de la identidad y de porqué deberías conocerte.

La identidad en los niños

El último año, he tenido la suerte de poder estar trabajando en colegios y en talleres con niños y adolescentes.

Es impactante comprobar cómo poco a poco se van desconectando.

Con 7 años todos reconocen sus talentos, lo que les gusta, te dicen que son creativos.

Con 14, creen que no tienen talentos y que no brillan en nada.

Cuando trabajamos las cosas que les gustan de ellos y las que no, la lista de lo que no les gusta es bastante larga, la de cosas positivas sobre ellos es muy escueta.

Y trabajamos todo esto, que forma parte de la identidad que ya están forjando. Les ayudo a conectar con ellos de nuevo, y trabajamos la visión que tienen sobre ellos.

Acompañar a los niños de la mejor forma para que formen su propia identidad, de forma sana, y libre, donde no le impongamos nuestras creencias o valores, sino que le respetemos se complica cuando solo conocemos la forma en la que hemos sido educadas.

Sin embargo, cuando tú misma realizas tu proceso de autoconocimiento, y entiendes cómo llegaste a donde estás, es mucho más fácil que cambies el paradigma y puedas acompañarles mucho mejor. Evitando los errores que te llevaron a donde estás.

Está claro que todas nos equivocamos y yo soy la primera. Yo sé que no voy a poder evitar influir en mis hijos en que ellos creen parte de su sombra. Pero lo que sí puedo hacer conscientemente es tratar de acompañarles poniendo todo de mi parte, para que esa parte sea lo más pequeña posible.

Además, si decides escucharte, cuidarte y vivir alineada contigo serás su mejor ejemplo. Verán en ti una madre que se tiene en cuenta, y que en consecuencia vive realizada.

Conclusiones

Con todo esto, no me queda más que invitarte a que te conozcas, para saber quién eres, para que pienses cuáles son tus valores y revises si lo que haces en la vida, va alineado con ello.

Decide dejar a un lado la persona que creíste que tenías que ser y ponte manos a la obra para ser TÚ, si todavía no lo has hecho.

Hazte ese regalo a ti, y a los que más quieres.

Mil gracias por leerme.

Me encantaría saber en los comentarios si tú, ya has empezado este camino.