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Llega una edad donde una se replantea su vida y de repente puede pasar, que a pesar de tenerlo todo no te sientes realizada.

Empiezas a preguntarte ¿Qué es lo que me falta lograr para sentirme realizada de verdad? ¿Todo esto es la vida?

Cuando sucede esto tienes dos opciones, la primera buscar respuestas para lograr sentirte realizada, la segunda quedarte como estas.

En este artículo descubrirás las 4 creencias que pueden impedirte que te sientas realizada.

Vivir en coherencia, algo básico para sentirte realizada

Vivimos en un mundo donde corremos todo el tiempo para llegar a todo. A veces nos encontramos viviendo en piloto automático.

Vas al trabajo, te encargas de los niños, la compra, las tareas del hogar, y como un Tetris vas encajando en tu agenda todas tus “obligaciones”.

Pasan los días y tú te esfuerzas por hacer todo lo mejor que puedes, pero ni siquiera te planteas si todo lo que estás haciendo es aquello que realmente quieres hacer.

Tu vida va pasando.

Para vivir en coherencia con la persona que eres, es imprescindible haberte parado a conocerte a ti misma, a saber, quien eres.

Si quieres que tu vida vaya mal, ve en contra de tus valores.

Mis principales valores en la vida son la libertad, el amor, la conexión (conmigo y con el resto) y el equilibrio.

Ahora que lo sé entiendo porque no era feliz trabajando como empleada en un lugar donde la libertad no existía. Además, intentaba dar mi amor a los demás, pero nunca me lo daba a mí. Intentaba conectar con los demás, sentirme parte y no lo lograba, la realidad es que estaba completamente desconectada de mí.

¿Entiendes que de esta forma era imposible sentirme realizada?

Vivir en coherencia es que lo que haces y lo que dices vayan totalmente alineados con lo que piensas y con tus valores.

Revisar qué es lo más importante para ti, saber cuales son los valores que quieres que rijan tu vida y vivir alineada con ello te ayudara a vivir mucho mejor.

 Cuando vives alineada con tus valores sientes que las cosas van bien.

Creencias que te impiden sentirte realizada

Hay una serie de creencias que cuando llega ese momento en el que dices “las cosas no van bien” te impiden tomar acción. Te impiden avanzar hacia lo que te hará sentirte realizada.

Son creencias que adquiriste desde la infancia y fuiste incorporando conforme creencias y las tienes grabadas cómo decretos. Ni siquiera te planteas si realmente son ciertas, y lo cierto es que no lo son.

Creer esto te limita enormemente y puede ser la causa de que llegues a la conclusión de que “la vida es así” o que “esto es lo que me toca vivir, y no hay más”.

Hay cosas que no se pueden controlar en la vida, pero tú eres la que decide lo que hace con las cosas que te pasan.

Si no estás bien en algo, siempre hay algo, que depende de ti, que puedes hacer para cambiarlo.

Es egoísta por mi parte hacer eso por mí.

Es muy probable, que para poder ver las cosas con perspectiva tengas que parar y empezar a mirar hacia adentro.

Eso requiere que inviertas tiempo en ti, y posiblemente que dejes de hacer algunas cosas de las que haces.

Hacer lo que necesitas para estar bien no es egoísta, sino todo lo contrario.

Por ejemplo, podrías pensar que para dar lo mejor de ti tienes que pasar más tiempo con tus hijos y que cambiar tiempo con ellos por tiempo para ti puede ser egoísta, pero nada más lejos de la realidad. Porque mientras no te sientas bien, será imposible que les puedas dar lo mejor.

Lo mejor que puedes darles a tus hijos es que puedan ver en ti una mujer libre, realizada, que se respeta, y se cuida para estar bien con ella misma y de esta forma dar lo mejor a los demás.

El otro día en la consulta mi clienta se sentía culpable, porque se había cogido una excedencia por cuidado de hijos, y a su vez se estaba replanteando su futuro laboral. Se sentía sin derecho a ello, culpable por no estar ganando dinero y aportando a la economía familiar, cuando desde joven nunca había parado de trabajar.

Me contaba que últimamente volvía del trabajo de mal humor, con dolores de cabeza intensos del sufrimiento que le provocaba no estar a gusto. Discutía con su pareja y no podía dar lo mejor a sus hijos, porque estaba agotada.

Estas cosas pueden pasar y decidir parar y cambiar el rumbo no es egoísta. Es respetarte, escucharte y buscar la forma de reconectar contigo.

No estas quitando tiempo a los demás, estas dándotelo a ti para poder encontrarte bien y dar lo mejor de ti al mundo.

Es tarde para plantearme un cambio así para sentirme realizada.

“Tengo 38 años, una carrera desde hace 15, un trabajo fijo, dos hijos, ¿Cómo voy a empezar ahora de cero”?

Este es un ejemplo bastante radical, a veces sucede, otras veces los cambios consisten en hechos cómo pedir un cambio de departamento, decirle a tu jefe eso que necesitas… También pueden ser cosas no relacionadas con el entorno laboral, como querer aprender algo, decidir ponerte en forma, cambiar la forma de ver la vida y de educar a tus hijos…

Da igual lo que sea, pero si te estás planteando un cambio, algo que quieres realizar porque te lo pide tu vocecita interna, nunca es tarde para dar el paso.

Es mucho mejor que lo des y te enfoques en aquello que va alineado contigo y te hará sentirte realizada, a que te quedes en la queja o la insatisfacción de por vida.

No tengo tiempo.

Todas las personas tenemos las mismas 24 horas al día. La cuestión es revisar las cosas que estás haciendo.

Cuando alguien quiere algo de verdad y siente que quiere hacerlo, saca tiempo de donde sea.

Empleamos horas al día mirando nuestro teléfono o viendo series de Netflix, haciendo cosas improductivas que nos entretienen y nos alejan de nuestros objetivos.

Te propongo un ejercicio. Cuenta durante 3 días cuantas horas pasas en total haciendo cosas que no son productivas para ti.

Una vez lo tengas, piensa, en esas horas ¿Qué otras cosas podrías hacer que sí te acercasen a estar dónde quieres?

Otras veces de forma inconsciente procrastinamos, y nos ponemos mil excusas. Aquí lo que sucede es que detrás hay miedo. A que las cosas no te salgan como quieres, a tomar una decisión, al error, al fracaso, a no ser aceptada…

Yo pasé años posponiendo emprender mi camino de desarrollo personal, sabía que lo necesitaba, intuía que la vida podía ser mejor. Pero nunca tenía tiempo, ni dinero, y así iba pasando mi vida. Hasta que toqué fondo y entonces supe que aún sin tiempo ni dinero, lo tenía que hacer por mí.

Tengo que hacer todo lo que hago.

¿Es realmente cierto que tienes que hacer todo y llegar a todo lo que quieres?

Eres humana, vulnerable y tienes sentimientos.

Y no tienes porqué pasarte la vida complaciendo a todos los que te rodean, poniendo una sonrisa, asistiendo a todo lo que te invitan y haciendo todos los favores que te piden.

No pasa nada porque tu casa no esté ordenada o porque le digas a tu amiga que hoy no te apetece quedar porque quieres quedarte leyendo tranquila.

Prioriza, y se compasiva contigo. Aprende a delegar cuando sea posible, no tienes por qué hacerlo tu todo.

Tú puedes empezar a escucharte y revisar cómo es tu relación con las cosas que haces.

Para poder sentirte realizada en tu vida es importante que elijas hacer aquello que realmente quieres hacer, porque te gusta, porque va alineado contigo, o en todo caso porque te compensa hacerlo y decides seguir con ello a pesar de que no te guste demasiado.

Pero sé tú la que elijas.

Renuncia a cumplir las expectativas de los demás y empieza a seguir tu brújula interior.

Empieza a poner límites, a decir No cuando así lo sientas.

Haz las cosas que realmente tengan sentido para ti.

Conclusiones

Como ves, no hay excusas. Si tu vida no funciona como te gustaría, si hay algún área en la que quieras mejorar, si quieres lograr un objetivo concreto y necesitas hacerlo porque quieres sentirte realizada…

No pospongas tu vida.

Revisa qué es lo que te estás contando sobre esas ideas que surgen en ti sobre esos deseos de cambio, y date cuenta de que la única que puede ponerte barreras eres tú.

Y te lo dice una que empezó a conocerse a los 30, dejó un empleo “ideal” tras una carrera profesional de 12 años cagada de miedo, con hipoteca, hijos y demás obligaciones.

Te lo dice una que sigue tomando decisiones para trabajar las áreas de su vida en las que quiere mejorar e invierte de forma continua en ella y en su bienestar.

Espero que te haya gustado el artículo, y que si estás en esta situación de búsqueda de tu equilibrio te ayude a reflexionar y tomar acción.

Me encantaría leer tu opinión en los comentarios.

¡Mil gracias por leerme!