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Hola, soy Ana Mollá, mujer y madre de dos hijos.

Ser madre me hizo darme cuenta de que solo estando bien conmigo podría dar lo mejor a mis hijos.

 

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¿Te sientes culpable por no llegar a todo? ¿Vives estresada, cansada y además nunca encuentras tiempo para ti?

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¿Se te hace complicado gestionar los momentos de estrés con tus hijos y quieres acompañarles de la mejor forma, sin gritos ni automáticos?

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¿Estás preocupada porque quieres dar lo mejor a tus hijos, pero en ocasiones sientes que fallas y no sabes cómo hacerlo?

Te entiendo perfectamente, yo también he estado ahí.

Hace 6 años fui madre por primera vez, la maternidad fue una revolución en mi vida.

Quería compaginar una crianza respetuosa, con dar lo mejor en mi trabajo, tener mi casa perfecta, mantener mi relación de pareja, cuidar del resto de mi familia, de mis amistades…

Y me olvidé de mí.

Llegó un momento en el que me quedé sin energía.

No tenía la calma que necesitaba y de esta forma sentía que nunca podía ser la madre que quería ser.

Había aprendido toda la teoría leyendo y formándome, pero no sabía cómo llevarla a la práctica entre tanto cansancio, estrés y frustración.

Ante todo, quería ser una buena madre, viendo crecer a unos niños sanos, libres y felices.

Descubrí que para lograrlo no podía enseñarles la teoría que había aprendido, sino que yo misma debía ser el ejemplo, así que, si quería lograrlo, tenía un gran trabajo por delante.

Desde entonces, he aprendido a cuidarme, a quererme y a respetarme. Ahora me escucho y hago aquellas cosas que me hacen feliz.

Tengo las herramientas que necesito para sostenerme ante cualquier cosa que me traiga la vida y con ello, soy el ejemplo para mis hijos que quiero ser.

Actualmente soy mamá de dos niños de casi 6 y 4 años.

Cómo cualquier persona me equivoco a menudo, y tengo muy claro que esto no es un mundo de arcoíris y unicornios, porque la vida muchas veces nos trae situaciones complicadas.

A pesar de ello, me siento segura para acompañarles a que se quieran, sean libres y sean en esta vida quien han venido a ser.

¡Bienvenida a tu casa!

Comparto toda mi experiencia de autoconocimiento, crecimiento personal y maternidad consciente, y esto es lo que de verdad podrás aprender aquí:

Conocerte de verdad para poder comprenderte. Aprender a escuchar esa vocecita que tienes dentro de ti que sabe todo lo que necesitas saber.

Sanar tus heridas del pasado, aprender a enfrentarte a tus miedos, eliminar tus limitaciones y aceptarte tal y cómo eres.

Conocer herramientas de inteligencia emocional que te darán la capacidad de sostenerte ante cualquier situación que te traiga la vida.

Hacer aquello que realmente te hace feliz y encontrar el equilibrio en todas las áreas de tu vida.

Ser el ejemplo que tus hijos necesitan ver en ti, sintiéndote segura y con todo lo que necesitas para acompañarles.

Esto es todo lo que he aprendido durante todos mis años de formación y como madre,  ¡Y quiero compartirlo contigo!

Porque yo también quería luchar para poder llegar a todo, creía que lo normal era vivir corriendo, y que tenía que ser lo que todo el mundo esperaba de una mujer “bien”, ya me entiendes, “a la altura”.

Yo quiero que vivas despacio, conectada contigo, que disfrutes de tu tiempo, de tu familia, y de lo que te dé la gana a ti.

Y, además, me encanta mi trabajo, y me invade la alegría cuando compruebo que mis clientes empiezan a conseguir sus resultados.

¿Cómo puedes encontrar el equilibrio entre mujer y madre?

Por la vía rápida, formando parte de la próxima edición del programa ALMA de mujer en la que te ayudaré a dejar florecer tu mejor versión primero como mujer y después cómo madre. 

QUIERO SABER MÁS SOBRE EL PROGRAMA

 

 

Aprendiendo de mi experiencia y de otros: Lee todo lo que voy compartiendo en el blog, o sígueme en Instagram donde comparto contenido de alto valor casi a diario. Es un camino más lento, pero puedes hacerlo.

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Sobre mí: 

 En abril de 1984 vine al mundo. Cuentan que fui una niña curiosa, alegre y que no callaba ni debajo del agua. Me gustaba la gimnasia rítmica y bailar, me encantaba que me rascasen la espalda y me contasen cuentos.

Mi infancia no fue fácil, sufrí bullying, y esto, aunque lo descubrí ya siendo una adulta marcó mi vida.

Mi pre-adolescencia y adolescencia, estuvieron marcadas por mis miedos y mis inseguridades. Encontré la diversión evadiéndome dando vueltas en mi motocicleta y saliendo de fiesta todos los fines de semana.

Con 16 años conocí a mi primer amor, que sigue siendo mi compañero de vida y del que sigo completamente enamorada. Juntos hemos vivido muchas cosas, hemos crecido y evolucionado.

Siempre se me dieron bien los estudios. Eran un cobijo para mí, algo que me hacía sentir segura y a salvo.

Con 18 años, tuve que elegir qué carrera estudiar. A pesar de que sentía que podría estudiar cualquier cosa, no tenía ni idea de que me gustaba así que elegí algo en lo que no me faltase trabajo, “una carrera con salida”.

Tan solo un mes después de haber empezado la carrera de informática, me di cuenta de que no me gustaba para nada. Pero decidí terminarla para no disgustar a mis padres. La terminaría, buscaría trabajo y luego… ya vería como solucionaba la papeleta.

Y así fue.

Tuve una carrera de éxito, trabajé en distintos lugares de España y también estuve 3 años en Alemania.

Odiaba programar, pero me encantaban otras partes de mi profesión que pude explorar en algunos de mis puestos de trabajo.

Desdé que a mis 22 empezase a trabajar siempre busqué la estabilidad. Soñaba con tener un trabajo estable, un buen sueldo, una casa, una familia…

Lo que siempre había escuchado que se debe tener para ser una mujer “bien”.

 

¿Qué me ha traído hasta aquí?

1.- Tocar fondo

En 2014 cuando me quedé embarazada de mi primer hijo, vivía en Alemania. Decidimos volver a España a tenerlo cerca de nuestra familia, para luego volver a Alemania.

Al nacer, por varios motivos nuestro mundo dio un vuelco y nos quedamos, empezando desde cero en nuestra ciudad natal.

Este nuevo comienzo fue muy difícil y tanto mi pareja como yo, pasamos por momentos muy duros.

En 2016 nació mi segundo hijo, y fue al poco tiempo cuando me di cuenta de que cómo mujer no era feliz.

Aparentemente tenía todo para serlo, pero yo sentía un gran vacío en mí.

Toda una vida estudiando y trabajando duro para encontrar esa estabilidad, y cuando por fin la tenía, me di cuenta de que había estado luchando por tener lo que creía que se tenía que tener, y no, lo que a mí me iba a hacer feliz.

Las demás personas me veían como una persona valiente, luchadora y que puede con todo, pero yo me sentía agotada y no encontraba fuerzas para seguir.

Me levantaba cada mañana esforzándome para ser buena empleada, hacer las tareas de casa lo mejor que podía, ser buena madre, amiga, hija y hermana y encima intentar agradar a todos los demás.

Vivía en piloto automático, corriendo para llegar a todo.

En casa aumentaban las discusiones, y ya no sabía cómo actuar. No sabía el origen de lo que me sucedía, ni cómo afrontarlo y no podía seguir así.

Sentía que no era la madre que quería ser y tal y cómo me encontraba, en una montaña rusa de emociones, era imposible lograrlo.

Necesitaba quitarme de encima mis bucles mentales, el sentimiento de culpa, mi miedo.

Necesitaba dejar de luchar para empezar a fluir con la vida.

2.- La maternidad

Mis hijos dos soles han sido un gran motor.

 

 

Ellos merecen mi mejor versión.

Ser madre ha sido para mí un gran proceso de aprendizaje, en el cual sigo aprendiendo cada día.

Desde que nacieron, me volqué en ellos por completo, algo normal cuando tienes una personita que depende por completo de ti.

Después me ocupaba del resto de obligaciones intentando estar a la altura y en ese camino me perdí, y olvidé lo importante que es cuidarse a una misma para poder cuidar bien a los demás.

La mujer que hay en mí no estaba por ninguna parte, no me encontraba.

Ya no hacía nada de lo que me gustaba, y realmente ni siquiera sabía que me gustaba.

Había perdido muchísimo peso y llegué a un punto en el que ni siquiera reconocía mi cara en el espejo.

Quería ser una madre consciente, libre, segura de mi misma y acompañarles como necesitan.

Eso era imposible tal y como estaba.

Ser madre era una gran responsabilidad y ellos tenían derecho a tener lo mejor de mí. Así que busqué la ayuda que necesitaba y empecé a trabajar en mi y a  formarme.

3.- Ser inconformista

Siempre he estado segura de que se puede vivir en plenitud.

Aquí habría que definir qué es plenitud para cada persona, pero yo soñaba con poder disfrutar de las cosas que hacía y sentirme realizada en la vida.

No sabía cómo lograrlo, ni cómo seria, pero intuia que sí se puede vivir desde un sentimiento de paz interna con el que yo no lograba conectar.

Pienso que la suerte no existe y la vida es lo que nosotros hacemos que sea. 

Necesitaba vivir de otra forma. 

 

 

Hay personas que piensan que eres una soñadora cuando les hablas de esto, que la vida que tienes es la que te ha tocado, pero yo no quería quedarme con eso.

Pensaba que algún día buscaría ayuda para lograrlo, pero nunca encontraba el momento.

Tras tocar fondo, a pesar de que económicamente no era para nada un buen momento, decidí ponerme manos a la obra. En aquel momento más que por mi, lo hice por mis hijos.

Fué entonces cuando empecé a encontrar mis resupestas.

Y ahora…

Me siento muy contenta de todo lo que he conseguido y de lo que queda por venir.

Marc y Àlex tienen casi 6 y 4 años, ellos, siguen siendo mis mayores maestros.

Dejé mi trabajo estable de toda la vida y me formé desde cero en algo que me apasiona. 

Soy coach certificada especializada en coaching infanto-juvenil y familiar y en inteligencia emocional, sigo formándome de forma continua y pienso seguir haciéndolo ¡hasta el infinito, y más allá!

Puedo decir que me siento feliz, y que he encontrado el equilibrio en mi vida.

 

 

He aprendido a escucharme, a hacer aquello que realmente quiero hacer, y a cuidarme cómo mujer.

Esto me ha permitido estar cada vez mas cerca de ser la madre que quiero, la que mis hijos necesitan.

Por supuesto que tengo muchos fallos, cada día. Pero ahora los reconozco, me comprendo y aprendo de ellos, sin machacarme por no ser perfecta.

La vida no es fácil y siempre llegan contratiempos y ahora siento que tengo las herramientas que necesito para poder atravesar las dificultades.

En los últimos años he estado trabajando como coach con niños, adolescentes y madres. Ha sido tan bonito que he decidido crear este proyecto online, para poder llegar a mujeres de cualquier lugar, dispuestas a emprender este camino de vuelta a una misma, un camino de crecimiento como mujer y como madre.

Además, a través de ayudar a las mamas a cuidarse, a ser libres, y a disfrutar de su tiempo encontrando su equilibrio, ayudo a que los niños crezcan con autoestima, con herramientas, seguridad y libres.

Y esto para mi es algo brutal.

Este proyecto ha nacido para ayudar a las madres que lo deseen a vivir esta transformación que yo ya he vivido. He ayudado a muchas mujeres a conseguir esto mismo, y sé, que esto es un proceso que hay  que sentir, desde adentro. De nada vale la teoría, yo quiero que el aprendizaje te lo lleves puesto, que lo sientas en tu piel.

Cualquier madre que lo desee puede sacar a relucir su mejor versión y con ello dar lo mejor a sus hijos.

Y tú, ¿te unes a esta tribu de madres conscientes empoderadas?